sábado, 3 de diciembre de 2016

Crónica, de un día inesperado

Ir a trabajar mientras estudio es realmente extremo. Desde levantare temprano, lavarse, cambiarse, y peinarse para luego salir corriendo a la parada del carro, todos y cada uno de los días. A pesar del trabajo y la universidad se encuentran cerca, siempre sucede algo que hace que el día sea especial o diferente a otro y eso hace que divague sobre ello.

Un día en mi regreso de las clases de la universidad a las 3:30pm me encontraba caminando en la avenida primavera cuando de improvisto veo salir a un niño en silla de ruedas de KFC. Lo primero que me cuestione al verlo fue si estaba así porque no podía caminar o porque había salido recientemente de una operación en la que necesitaba usar silla de ruedas por unos cuantos meses. Sin darme cuenta, mis ojos me picaban y comencé a ver borroso, pensé que era tonto sentirme mal por el mal de una persona que no conocía porque tal vez no necesitaba compasión, pero nuevamente me recordé que no nos conocíamos. 

Más adelante, a la altura de la iglesia encontré a una pareja de enamorados teniendo una discusión acerca de un saludo, ¿saludo? Sí, al parecer, y es solo mi suposición, él había dejado un saludo en el muro de Facebook de una chica que a ella no le caía. Eso era. Como ven, divago mucho sobre las cosas o situaciones. Seguí caminando y llegue a una esquina donde había un hombre sentado en el piso. En realidad, él es un poco famoso en las redes sociales. Probablemente las personas que viven cerca del lugar lo conocen. Es un señor que supuestamente no poseía un hogar o una familia, no obstante, después de que unos chicos lo ayudarán ofreciéndole una ducha y comida, postearon su historia en Facebook. La rotación de la publicación fue tan rápida que a los dos días ya había una persona reclamando ser su pariente y que no estaba solo. Impresionante, ¿no? La publicación de la historia del señor terminó ahí, en la reunión que de encuentro que ellos tuvieron en la casa del chico que le ofreció ayuda desde un inicio. Muchos les creía loco o se hacían a un lado, como si fuera un bicho pero al final estaba cuerdo. No obstante, a pesar de que había encontrado a su familia, él no podía dejar atrás una cosa que lo atormentaba. El cigarro. Sí, no soy una detective, trabajo en la empresa Intelecta como administradora, pero no está difícil entender por qué esta en la calle, al menos puedo ver una de las razones. Este señor con una cara agradable, en realidad fuma mucho. En realidad no sé cómo consigue el dinero pero lo hace y compra los cigarros. Con esto se sobre entiende que el hombre negó volver con su familia y seguir viviendo en la calle. No creo que haya sido la decisión más sabia, pero aún no logro entender por qué no vuelve con quienes lo aman.


Mientras tengo todos estos pensamientos ya me encontraba en la recepción de la empresa. Bueno,  a pesar de todo, el día sigue ¿no?

Columnna, Un día off

No cabe duda que compartir es una acción que todas las personas hacen en su día a día. Intelecta, una compañía de recursos de soluciones tecnológicas, realizó por una fecha importante como “el día del trabajador”, una reunión de integración en el cual las personas de todas áreas de trabajo convivieron por un día entero en actividades de convivencia y relaciones personales. El día empezó con la reunión en la misma empresa a las 7:30am donde los trabajadores esperaron pacientemente  el bus que los iba a llevarlos a su destino, un lugar en Chosica en donde iban a pasar el día en actividades. A medida que el carro a se acercaba su inquietud aumentaba de tal modo que la gente se emocionaba y no le importaba el frío que hacía.  Una vez que el bus arribó el personal no perdió el tiempo y subió alegremente al auto, no importaba el tiempo que tomaron, simplemente  subieron  felices porque ya se iban. Cuando llegaron al lugar, el ambiente estaba cargado de compañerismo y diversión. La mañana pasó con actividades que generaban trabajo en equipo, pero sobre todo, el que ellos se reconozcan y  mejoren juntos como persona, ya que el principal objetivo de la compañía era que se conozcan y que generen un vínculo que les ayude a mejorar su rendimiento en el trabajo, así como la unión de ellos. Si bien durante el día tuvieron actividades sanas y cooperativas, en la noche celebraron con una par de cervezas la organización del día, vieron juntos el atardecer en compañía de sus compañeros  y celebraron por última vez el éxito del día antes de retornar con un corazón agitado a Lima. Al llegar a la empresa, con un ánimo contento pero cansados, cada uno se fue a su casa con la sensación que al día siguiente no iban a sentirse bien, no obstante, no odiaban su trabajo.